Verónica dice

Carolina

Verónica está sentada en la cama de su habitación. Una luz artificial le ilumina. Es la lámpara que hay en el techo. Está desnuda y sudando. Tiene un espejo enfrente de la cama. Suena el disco “Berlín” de Lou Reed en su tocadiscos. Es el año mil novecientos setenta y ocho. Son las siete y media de la mañana. Pronto tendrá que irse. Estudia musicología. Siempre soñó con conocer los pentagramas y cómo funcionan. Esta noche soñó con que había pentagramas en su cuerpo. Eran pentagramas que sangraban. Verónica dice que en realidad su sueño hablaba de las cicatrices. Verónica dice que las cicatrices son los pentagramas del cuerpo. Hay un espejo enfrente de la cama. Es el año mil novecientos setenta y ocho.  Lou Reed interpreta en el tocadiscos el final de “Oh Jim”. Verónica tiene frío. Es febrero y el invierno sigue ahí. Ahí fuera. Ahí fuera, piensa, debe de haber como dos grados bajo cero. Pronto tendrá que vestirse e ir a la universidad. Estudia musicología. Eso ya lo dije. Las cosas se olvidan a pesar de que queden escritas. Verónica dice Todo se olvida. Verónica dice He empezado a odiar mi cuerpo. Hay un espejo enfrente de su cama donde se ve reflejada desnuda. Verónica dice Mis piernas son flacas y mi culo es terriblemente gordo. Tiene llagas en la piel. Ha soñado con pentagramas cuando en realidad lo único que veía eran cicatrices. Verónica dice No gusto a nadie. En el barrio todos sus amigos piensan que está loca. Es invierno y la gente se vuelve más fría y cerrada. Verónica dice Nadie quiere compartir conmigo una taza de café. Verónica mira su pelo cayendo por su espalda y lo ve sin color ni brillo. Verónica dice Es un atajo de raíces inmundas lo que cae de mi cabeza. Es una mañana de mil novecientos setenta y ocho. Verónica dice He empezado a odiar mi cuerpo. Está escuchando el álbum “Berlín” de Lou Reed. Afuera los basureros recogen los excrementos de la vía urbana. Verónica mira sus muñecas a punto de romperse. No sabe si quiere ir a clase. Enfrente de la cama donde está sentada hay un espejo. Verónica dice No voy a comer más. Verónica fuma al pie de la cama. Sus pies deformes llegan hasta el suelo. Verónica dice Ya no soy para nada una niña. No quiere ir a clase. En invierno hace frío y la gente es más cerrada y oscura. Es de noche todavía. Son las siete de la mañana de un día de mil novecientos setenta y ocho. Verónica mira sus muñecas a punto de romperse. Verónica mira sus manos con el prisma de la culpa. Verónica recuerda los pentagramas. Enfrente de la cama hay un espejo, He comenzado a odiar mi cuerpo. Cuando el disco cambia de canción y se oye el correr de la aguja oye los pájaros de afuera saludar al nuevo día. Verónica dice Es raro que mi momento favorito del día sea el amanecer. El amanecer en invierno es frío y triste. El amanecer en invierno está cansado. Verónica dice Como yo, yo también estoy cansada. En el espejo su cuerpo es un insecto que devora el espacio que queda para la habitación. Verónica dice Los insectos dan asco y la gente los pisa. En invierno hace frío y la gente es más cerrada y oscura. Pronto tiene que vestirse e ir a clase. Verónica dice No quiero ir a clase. En la esquina de la habitación hay un violín a punto de astillarse. Verónica dice Se va a romper, como mis muñecas. Afuera los pájaros cantan. Lou Reed está ahí con ella, escuchando sus pensamientos. Ahora mismo la está diciendo que Hace tanto frío. Verónica dice Mis pechos son pequeños y nada agradables al tacto. Verónica dice Nadie se fijará en mis ojos con este aspecto. Verónica dice He empezado a odiar mi cuerpo. Hay un espejo enfrente de la cama. Verónica está desnuda sentada al pie de la cama. Verónica mira su sexo en el espejo y lo ve peludo y esponjoso. Verónica ayer se metió los dedos dentro para notar lo que supone el físico. Verónica dice No voy a hacer más el amor con fantasmas. La cama está manchada de sangre. La cama está manchada de sangre menstrual. La cama está manchada de sangre menstrual de Verónica. Verónica piensa en cómo debe de ver la sangre Lou Reed. El disco ha llegado a la número ocho. La canción se llama “The Bed”. Verónica cuando la escucha mueve los labios ligeramente haciendo como si la interpretara. Verónica no quiere ir a clase. Hace frío y la gente es más oscura y cerrada. Suenan coros celestiales. Verónica dice Voy a ver los pájaros azules volar por encima de mi hombro. Verónica nota que sus muñecas están a punto de romperse. Su cara está llena de granos. Delante de la cama hay un espejo, enfrente. Verónica piensa en cosas tristes. Lou Reed desgrana los primeros acordes de “Sad Song”. Verónica piensa en cosas tristes. Verónica no va a bajar a desayunar jamás. Verónica dice Hoy no iré  a clase como ayer ni antes de ayer, ni más de antes de ayer. Verónica no quiere salir de casa. Afuera hace frío, es el mes de febrero de mil novecientos setenta y ocho y la gente es oscura y cerrada. Verónica teme que la cama se haga roja. Verónica piensa en no volver a hacer aquello. Verónica está sentada al pie de la cama, sus pies deformes llegando al suelo. Está desnuda. Hay un espejo enfrente. Verónica piensa Quiero desaparecer. Sus muñecas están a punto de romperse.

Pájaros azules vuelan por encima de su hombro.

ENRIQUE ZAMORANO

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One response to “Verónica dice

  1. Pfff esto es muy bueno, enhorabuena por este escrito y por otros tantos desperdigados por el blog que, como siempre suelo hacer, he ido hojeando de manera salteada como se suele hacer con las cosas que te entran de pasada pero te calan de manera honda. Como si desde siempre hubieran formado parte de ti. Me gusta mucho el blog chicos, espero seguir viendo mas entradas de aquí en adelante:)

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