Poetas de la nueva corriente vertiginosa

ALBERTO MARTÍN

 

Nosotros venimos a desempolvar tanto Lope,

Tanto Quevedo, venimos a destronar tanto Cervantes, a callar a tanto Lorca, tanta loca;

Venimos a desmitificar a tanto Bukowski, a

Degollar tanto Borges, tanto Alberti, venimos

A desterrar tanto carca, tanta poesía estanca.

 

Nosotros surcamos la sintaxis sin decepciones,

Nos arriesgamos y vivimos sin opciones: con

Alteraciones, con masoquismo, con altruismo,

Sin tribulaciones; es la praxis de la sumisión,

Al rebelde, a la clandestina, a la falta de sanción:

 

Nos echaron de la polis y desde ese mismo día,

Aprendimos sin refugio a cantar en la agonía:

Sin hipotecas, sin dinero, sin deudas ni aporías,

¡No queremos volver al paraíso civilizado, nos

Encontramos muy bien en territorio furtivo!;

 

Caminamos sobre el verso y cabalgamos las

Estrofas, sin miramientos, nos instalamos en

Tu sexo: en tu libro de texto aparecerán los

Burdeles, tejados, que frecuentaron nuestros

Poemas; eso si tu idioma encuadra los fonemas.

 

Llegamos de extranjis y sin papeles, filigrana,

Nos esfumamos en la cesura y aparecemos en

Tu cama, nos atrevimos a alargar el alejandrino,

Nos arreglamos sin medida, y aunque difícil,

Hay pena de cárcel si no respetamos la rima.

 

Nosotros venimos a descartar tanto Machado,

A despreciar tanto Shakespeare naufragado:

A resistir frente a tanto Novalis, tanta Zorrilla,

Venimos a desequilibrar la escena sin comidilla;

Y si crees que nuestro rechazo sigue la mala

Senda, ¡no es mala, si marcamos la tendencia!

Funambulistas sobre estrechas ariscas artistas

Aristas ¿avistas?, idealistas, risas, terroristas:

Vocabulario bomba verbo fugitivo espías, en

La RAE nuestras neologías no son bienvenidas;

Ven, y aprende de nuestros contrabandistas:

 

Somos los que vinimos con el vertiginio, digo,

Se resbalan con nuestro estilo, el maldito, el

Modernista, la vanguardia, el parnasiano se mea

Como un enano cuando lee nuestra rapsodia,

Volteretas, malabares, trompos, aquí todos se

 

Marean, y cuando nos recitan, su lengua es

Rehén de nuestras artimañas: del patrón del

Corazón de los somalíes de un buque poltrón,

Nosotros somos el polizón, y ya no usamos

Pluma pero nos despunta de la punta de la batuta

De la astuta musa que delata nuestra lucha;

Se nos cayó la gola, pero levantamos épicas

Más complejas que las del barroco; y sí, nos Inspiramos en el cultismo, pero solo por cinismo; ¡Nos llaman la pesadilla del romanticismo!

 

Nosotros venimos a expulsar tanto Neruda,

A despedir tanto Espronceda, tanto Góngora,

Literatura: rubia, la letra con cincel y gubia; Venimos a destituir tanto Bécquer, cábalas,

Y desde aquí arriba, tenemos un mensaje:

¡Que los Hernández se queden con sus cabras!

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